miércoles, 19 de marzo de 2008

Autorretrato

Mi madre, una mujer buena y sensata, dice que al verme la primera vez se sorprendió: “¿en dónde quedó el rostro que acompañará esos ojos?”, se preguntó. Fue la primera impresión. Pasado el susto, vinieron la alegría y las risas.

Romántica como es, pensó en llamarme Farjat, como aquel personaje enamorado que espera toda su vida el amor que nunca llega. Rebelde como es, mi padre opinó que debía llamarme Espartaco, como aquel esclavo que se hizo gladiador y terminó incendiando el imperio romano, reclamando justicia y sembrando sueños. Finalmente prevaleció el guerrero y desde un primero de enero de 1968, quien me conoce me dice así: Espartaco.

Al principio, el nombre me ocasionó desasosiego: ¿por qué no llamarme Luis, Jorge o Alfredo, como mis amigos? ¿Por qué no Pedro, como mi hermano? ¿En dónde encontraría un tocayo? El tiempo me trajo tranquilidad y comprensión. El nombre terminó por gustarme.

Cuando tenía ocho años me asomé a una enciclopedia de doce tomos para saber si allí habría información sobre Espartaco. Encontré un dibujo que me impresionó para siempre: el personaje blandía una espada tras matar a su caballo, había decidido que tenía que andar a pie igual que todos sus guerreros, sin privilegios y haciendo el mismo sacrificio que el más pequeño de sus hombres.

Años después leí la novela de Howard Fast, me cautivó. La subrayé tanto como me lo permitieron las 200 páginas. Aprendí pasajes, nombres, lugares. Quería ser como él, incendiar algún lugar, aprender de lo más simple y resolver lo más difícil.

La vida me llevó de un lado a otro. El amor me hizo entregarme a una causa, a muchas causas, y después me arrebató de allí para ponerme en donde estoy, con cientos de preguntas pendientes, con sueños por cumplir y con una palabra que no quiero extraviar nunca: esperanza.

5 comentarios:

guadalupe dijo...

Espartaco, estoy de acuerdo contigo en la necesidad de abrirnos y buscar esos sueños que tanto nos emocionan y nos hacen sentirnos vivos cada día y poder demostrarlo, especialmente a quien amamos o se dejen amar.

El hecho que hayas abierto este canal para hacerlo y ventilarlo ante los demás es muestra que lo haces muy bien y que los demás nos vemos reflejados en lo que, hermosamente, escribes.
Tu admiradora Número 1
Guadalupe

OSIRIS DURAN dijo...

Muy buenos tus cuentos, ya te lo había dicho, un buen medio para que a todos a los que nos gustan tus lecturas las sigamos teniendo cerca las veces que sean y gracias por compartir este espacio con nosotros, quisiera decir que soy tu admiradora numero uno pero ya me ganaron y con justa razón jajajaja. Síguenos deleitando con tus historias por favor.
Osiris Durán

jessik dijo...

Hola profe sólo quiero desearele que pase unas bonitas vacaciones en compañía de toda su familia!!! Y ojalá que me de clases el siguiente semestre!! Cuídese mucho! Con cariño y mucha admiración: Jessica Rivero Alanïs. ¡¡¡ B Y E !!!

jessik dijo...

HOLA:
Quisiera agradecerle todas las enseñanzas que me ha dejado en este semestre que estuve con usted así mismo quisiera decirle que lo admiro muchísimo y me encantó su libro: "El santo, mi abuelo y yo" es una historia fantástica!!!!! Es un gran profesor y porsupuesto una gran persona y espero que continúe así! ... A se me olvidaba: ojalá me de clases en el semestre que sigue, en verdad me encantaría!!! Bueno, me despido deseandole que pase unas felices vacaciones en compañía de su familia (su esposa y su hijito que porcierto está precioso!!) Cuídese mucho!! Con cariño y admiración Jessica Rivero A. ¡¡¡ B Y E !!!

Unknown dijo...

Profesor cuando entre a estudiar al CCH Vallejo jamás pensé encontrar un profesor al cual poder decirle que de corazón admiraba si solo su manera de enseñanza si no su entrega al trabajo y sobre todo a la escritura usted es muy bueno y su trabajo no solo es digno de ser aprendido y retenido sino valorado y un símbolo de la dedicación muchas gracias por todo y me encantan sus relatos ATT. Pamela Rosales Camacho generación 2012